Si hay algún lugar singular que está presente en el recuerdo de todo jumillano, ese es sin duda Santa Ana del Monte. Las excursiones, romerías y subidas por sus faldas y laderas son una constante en el recuerdo de la mayoría de ellos.

+ Las tres hijas de O. Vaillard con Isabel y Severa Guillen en su visita al monasterio de Santa Ana (23/09/1923). Imagen procedente de un trozo del negativo de cristal encontrado en el vertedero en 1995. Foto: O. Vaillard Archivo: Francisco Gil
Oscar Vaillar, aunque francés de nacimiento, pasó buena parte de su existencia en Jumilla, de ahí que a lo largo de esos años ni el ni su familia pudieran sustraerse de subir hasta la ermita, pasear bajo sus pinos o beber agua en su Fuente de la Jarra. Su cámara recogió para la historia romerías y rogativas como hemos visto en el apartado de sociedad; pero también se interesó por el lugar y su paisaje. Tal y como era frecuente en su quehacer fotográfico, visitaba la zona en fechas y momentos distintos repitiendo las tomas en diferentes condiciones, seguramente porque Vaillard era consciente que el arte de la fotografía no era otro que el de saber captar la luz y belleza de un instante efímero.
Hoy, su testimonio gráfico nos permite contemplar un monte poblado en toda su ladera por pinos. Pinar que la acción malintencionada del hombre comenzó a poner en peligro en1976 con el gran incendio y después en 2008 y 2009 con sendos incendios de menor volumen; pero de idénticas y nefastas consecuencias para este singular paraje. En memoria de lo que fue y tardara en volver a ser sirvan las imágenes de Oscar Vaillard.